Intento sumergirme en tu iceberg

para captar el sentido de tus voces

Ésas que gritan suplicando paz...

ésas que lloran por caricias que no fueron

en tiempo y regazo de niño adormecido...

Porque aquellos dolores malgastados

que no llegaron un día a su destino

provocaron en tu joven rebeldía

el grito de justicia convencido...

Cuando los años te sorprendieron Padre

cobró la vida la sonrisa del milagro...

Y al paso cansino de hombre hecho a desgarro

te sorprendieron amores que hostigaron tu alma.

Hay un hombre nuevo, renacido al alba

que sueña con colores que despierten sus sentidos

No quiere más aquel niño...

No quiere más aquel joven...

Busca el sendero en su vida,

busca el amor en su cielo...

Y la esperanza que lucha

por recuperar su desvelo.

Silvina Marote