* Republico este poema, en homenaje a todas las mujeres que no tienen voz.
Tómate tu tiempo, remienda palabras.
No por obediencia sino por desearlas.
Arréglate el pelo, acorta las faldas.
Y nunca permitas que alguien te acobarde con la mano alzada.
Amarra tus goces pero sin plegarias.
Disfrútalo todo. Sé fiel a vos misma.
No estatua callada.
Que salga del aire el miedo que tengas.
Te quiero con alas.
Anímate un poco. (Como si jugaras)
Vas a ver, de pronto, que tus ojos cambian.
Hay en su destello lo que desterraras.
Cuando el que hace sombra sobre tu planicie,
vea que has crecido.
¡Te verá tan alta!
Que será imprudente
erguir dominante esa puñalada.
Lucrecia M.


Me gusta la bravura y el ritmo
Que la poesía sirva para abrir conciencias, éste es el siglo de la mujer y no hay tiempo que perder en realidad
besos Lu
Todas las mujeres...!TODAS! deberían de una vez y para siempre hacer patente ese crecimiento y esa predisposición que enseñas en tu poema, para que de una vez por todas, !TODOS! los hombres sepamos de la verdadera dimensión de la mujer.
Seguro que sería una buena manera de que desaparecieran los cuchillos.
Es mi deseo. Un abrazo.
Que bien suenan esas expresiones vertidas de un hombre...como ese reconocimiento que tanto cuesta y tarda en llegar. Pongámosle garra...Gracias: Iñaki, Lucia y Juan.
El hombre que utiliza la violencia antes que la palabra ya sea contra quien sea ,da lo mismo mujer o hombre ,¡peca! Seguro que peca de complejos miles y de impotencia sea la que sea, la humildad y la verdad ganan batallas contra la violencia y la mentira, no se crea el fuerte que es indestructible, David venció a Goliat con una simple piedra miles de mujeres son mucho más fuertes de pensamiento que los cobardes que las pegan.
SALUDOS