Se ha caído una estrella
en la cuna del niño
y entibia con verguenza,
pincelándole el nido.
Con luz de estrella tonta
que del cielo ha caído.
El niño se despierta,
al ver la estrella, ríe.
¿Cómo se cayó la estrella?
¿Se bajó por un hilo?
¿Quiso jugar con él a la rayuela?
O tal vez ... ¿se ha perdido?
La estrellita lo mira colorada.
(No es cosa seria, del cielo,
haberse caído)
El niño comprende con ternura,
la acaricia un poquito.
Y ella se queda feliz en esa cuna,
donde encontró un amigo.

Lucrecia Elizabeth Marote